Hoy en día, las Iglesias tradicionales Calvinistas son conocidas como “reformadas” o “presbiterianas”. El nombre “presbiteriano” se refiere a su forma de gobierno, que es por medio del Consejo de Presbíteros de cada comunidad.

Los presbiterianos constituyen una fuerte e influyente denominación cristiana evangélica. Si bien es cierto que son un grupo de énfasis doctrinal y teológico, sin embargo, el nombre presbiteriano se refiere a una forma representativa de gobierno eclesiástico. Los presbiterianos son protestantes que pertenecen a una forma particular de gobierno eclesiástico. El nombre procede de la palabra griega presbyteros, que significa "ancianos".

Los iniciadores de este importante movimiento eclesiástico-teológico fueron Juan Calvino, en Ginebra, y Juan Knox, en Escocia, en los primeros años del siglo XVI, esto es, a raíz de la Reforma Protestante. La figura de Juan Calvino es sobresaliente, ya que él fue uno de los grandes líderes que consolidaron la reforma en Europa, principalmente en Francia, de donde él era, y en Suiza. En Ginebra creó una república protestante. Fue un hombre de profunda percepción teológica, prolífico escritor y comentarista bíblico; su obra cumbre es la que lleva por título: Institución de la Religión Cristiana. Calvino fue, a todas luces, un líder enérgico y un gobernante estricto.
Los presbiterianos están gobernados por dos cuerpos o grupos de ancianos: los que enseñan, que son ministros ordenados o pastores y los ancianos gobernantes, que son elegidos de entre las filas de la iglesia.
 En las congregaciones o iglesias locales, estos ancianos, con un ministro a la cabeza como moderador, forman la sesión, la cual ejerce autoridad suprema en todos los asuntos de índole espiritual en la iglesia local.

    También, internamente, hay dos juntas adicionales: los diáconos, que asumen la responsabilidad de las obras benéficas y algunos otros deberes, y los fideicomisarios, que son los encargados de las propiedades de la iglesia, su mantenimiento y de las finanzas.

    La base del credo presbiteriano está en la Confesión de Fe de Westminster. Este documento, que es un sistema de doctrina de reforma y de gobierno, fue redactado por 151 laicos, clérigos y eruditos de la iglesia, nombrados por el Parlamento de Inglaterra en 1643. La mayoría de los presbiterianos también aceptan los famosos credos de la iglesia cristiana, como el Credo de los Apóstoles y el Credo Niceno, de los primeros siglos de nuestra era cristiana.

Doctrina.

    La teología o doctrina calvinista es la base doctrinal de los presbiterianos. Juan Calvino sostuvo la opinión de que la reforma no consistió en fundar ninguna cosa nueva, sino que fue un proceso de purificación de la iglesia y de restauración de la doctrina recta y bíblica, desembarazándola de los errores escolásticos y las herejías papales. Su obra literaria monumental, Instituciones de la Religión Cristiana, la cual tuvo su reedición final por él mismo en 1559, consiste de una exposición completa de las creencias de los protestantes franceses. La escribió siendo aún joven y está reconocida como una magnífica declaración normativa de teología reformada. En ella, Calvino da instrucciones sobre los Diez Mandamientos, el Credo de los Apóstoles, la Oración del Señor y los Sacramentos que, según él, eran únicamente el bautismo y la cena del Señor.

    La doctrina central alrededor de la cual gira toda la teología calvinista, es la doctrina de la gracia de Dios, que él llama misterio, y que es mediante la cual Dios redime al hombre pecador, quien es completamente inmerecedor de la salvación. El pecador, que es el recipiente de la fe por la gracia misma de Dios, ha sido elegido o predestinado por Dios para ser salvo; de consiguiente, la persona salva no ha hecho ninguna buena obra que pudiera darle los méritos para poseer la vida eterna. Nuestra salvación, entonces, tiene por base, no el capricho de los hombres, sino el eterno propósito de Dios.

    Para los presbiterianos, el Antiguo y el Nuevo Testamentos son la Palabra de Dios, "la única regla infalible de fe y práctica", y la fuente de aquellas verdades por las que los hombres viven. La Biblia fue escrita por hombres "inspirados", es decir, que Dios habló por medio de ellos. La tradición no es igual a la Biblia; es inferior a ésta.

    Creen, asimismo, en el cielo y el infierno, que son realidades espirituales reveladas en términos materiales. Son lugares y también estados de la mente y el carácter. Los hombres impíos llevan el infierno en su corazón.

    Reconocen sólo dos sacramentos: la santa comunión y el bautismo. Jesús instituyó estas dos ordenanzas. No creen que Cristo está físicamente en el sacramento de la santa comunión; su presencia es espiritual. Es la conmemoración del sacrificio de Cristo, ofrecido una sola vez a favor de todos los hombres.

El bautismo no es necesario para la salvación; es un símbolo externo de la regeneración interna. Ordinariamente, practican el bautismo por rociamiento de agua, como un signo o sello santo del pacto de la gracia. Bautizan a niños o infantes, recibiéndolos de esa manera como miembros de la iglesia y que están en unión con Cristo, pero no creen que los niños que mueren sin ser bautizados se condenan.

El sistema de gobierno eclesiástico entre los presbiterianos es lo que pudiéramos llamar una democracia representativa, o sea, que ni es un tipo de gobierno eminentemente jerárquico como el de la Iglesia Católica, ni tampoco un gobierno totalmente congregacional como el de las iglesias bautistas. Hay, por así decirlo, cuatro cortes de la Iglesia Presbiteriana: la Sesión, el Presbiterio, el Sínodo y la Asamblea General. Cada una tiene sus propias funciones. El Presbiterio, que está formado de ministros y ancianos, ejerce supervisión sobre las congregaciones de una área determinada; el Sínodo lo componen ministros y ancianos-representantes de las congregaciones de un número específico de presbiterios y la Asamblea General es la corte de apelación final. Ella representa a toda la iglesia. Creen que ninguna iglesia cristiana puede reclamar posesión exclusiva de un sistema de gobierno eclesiástico que hubiese sido autorizado por Cristo.

Los presbiterianos creen en la Santísima Trinidad, no tres individuos o tres dioses, sino en que Dios se revela a sí mismo en tres manifestaciones. Jesucristo es el Hijo de Dios y nació milagrosamente de una virgen.

    La salvación no se gana por buenas obras, sino que es un regalo de Dios. Las buenas obras son los frutos de la salvación. El perdón, la gracia y la salvación los obtiene el hombre mediante una relación personal y directa con Dios. Jesucristo es el único mediador entre Dios y los hombres.

Ellos creen en la resurrección corporal de Jesucristo de entre los muertos y en la resurrección futura de los creyentes en Cristo. "Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual" (1 Co. 15:44).

Emplean cierto simbolismo en la adoración. El símbolo religioso de la cruz se refiere a la resurrección, y es una cruz vacía. No emplean nunca el crucifijo.

La doctrina de la predestinación es central en el sistema teológico presbiteriano. Es solamente Dios quien determina la salvación del hombre. Una declaración adoptada por la Iglesia Presbiteriana en 1903, dice así: "Los hombres son plenamente responsables de su trato de la oferta de gracia de Dios (la salvación), y a ningún hombre se le estorba para aceptarla, y ningún hombre es condenado excepto sobre la base de su pecado."

En actualidad.

    Hay más de veinte millones de presbiterianos en el mundo. Iglesias presbiterianas se hallan aun en los países comunistas del este de Europa. Se cuentan más de dos millones de presbiterianos en el país comunista de Hungría, seis mil en Rumania y cerca de medio millón de Checoeslovaquia. En los Estados Unidos hay más de cuatro millones de miembros comulgantes en las iglesias presbiterianas. La mayoría de los habitantes de Escocia están afiliados a la Iglesia Presbiteriana.

    Su influencia ha sido grande y positiva en la formación de la Constitución de los Estados Unidos y las legítimas causas sociales y morales de preocupación mundial. Se distinguen por su énfasis en la educación superior en general y por una refinada preparación teológica e intelectual de sus ministros. Como denominación religiosa, son participantes activos en el movimiento ecuménico evangélico de las últimas décadas. Los presbiterianos han producido predicadores elocuentes, escritores reconocidos y teólogos muy renombrados.

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